Frío

Hoy sólo siento frío. 

No es un frío de vientos, lluvias, aguas... es un frío en el estómago, un frío en el centro de mi cuerpo, un frío en mi brazo izquierdo que me pica todo el tiempo, es un frío lleno de angustia, un frío que me duele en los nervios, que maneja un motor incontenible que me hace girar y girar donde esté.

José del Río era un muchacho encorvado, con un corazón grande y roto. Un día salió una mano diminuta de adentro de su propia oreja, se alargó todo lo que pudo y, empuñando un arma proporcionalmente diminuta, disparó un diminuto proyectil al pecho de José, quien durante 2 o 3 semanas fue cayendo poco a poco hasta morir. 



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