¿Quién me Presta un Borrador?
Nunca fui de aquellos tipos que, pudiendo usar el suyo, toman un objeto tuyo o tal vez de algún equipo. Sea este el anticipo del problema que me llama, me levanta de la cama, me despierta a medianoche, me revuelca en un derroche de lamentos y de dramas. Pero el caso del que hablo me resulta necesario comentarlo en este horario; pues no alcanzan mil establos, ni el más ruin demonio o diablo para lograr contener el deseo de romper con la vida que transcurro: Una amada a la que aburro, un pasado a resolver. Con un lápiz, un grafito, dibujé en su corazón, en más de una ocasión, los dibujos más malditos, de paisajes tan bonitos que, con dos o tres tachones se volvieron en dragones, consumiendo con su fuego cada uno de los juegos, las canciones y los sones. Y ese lápiz no detuvo su camino doloroso, hizo surcos, hizo fosos, hizo grietas, y mantuvo ese rastro donde anduvo, intocable y protegido, infranqueable y... siempre herido. Y aún cubriendo cada trazo del candor de un gran abrazo no he l...