Extraña Rabia
Ay, si lograra entender
un poquito de la mente
que me tiene tan pendiente
y casi me deja caer...
si lograra comprender
los espasmos y los brincos
que le hacen, con ahínco,
estripar esas heridas
que, aunque ocultas o perdidas,
suman mil doscientas cinco.
un poquito de la mente
que me tiene tan pendiente
y casi me deja caer...
si lograra comprender
los espasmos y los brincos
que le hacen, con ahínco,
estripar esas heridas
que, aunque ocultas o perdidas,
suman mil doscientas cinco.
Esta idea de escribir
comenzó en esta semana
una tranquila mañana
en que pude convivir
con un constante latir,
con una pulsión frecuente,
una ideita en mi mente
fabricándome ilusiones
a punta de sensaciones
que no están en el presente.
comenzó en esta semana
una tranquila mañana
en que pude convivir
con un constante latir,
con una pulsión frecuente,
una ideita en mi mente
fabricándome ilusiones
a punta de sensaciones
que no están en el presente.
Y es que extraño los abrazos...
pero ahora que lo pienso,
creo que fue más inmenso
el silencio de los pasos
que avancé, buscando un vaso
en la cocina de tu casa
preguntándome, "¿qué pasa?";
¿por qué será tan complejo,
si tan cerca estamos lejos,
y no abraza, pero abrasa...
pero ahora que lo pienso,
creo que fue más inmenso
el silencio de los pasos
que avancé, buscando un vaso
en la cocina de tu casa
preguntándome, "¿qué pasa?";
¿por qué será tan complejo,
si tan cerca estamos lejos,
y no abraza, pero abrasa...
Extraño también los besos
que viví solo en mis sueños,
pues, ha tiempo, no soy dueño,
de tus gritos ni embelesos,
ni de los ojos traviesos
que miraban, atrevidos,
invitándome, furtivos,
con palabras sugerentes,
a alejarnos de la gente
a vivir lo prohibido.
que viví solo en mis sueños,
pues, ha tiempo, no soy dueño,
de tus gritos ni embelesos,
ni de los ojos traviesos
que miraban, atrevidos,
invitándome, furtivos,
con palabras sugerentes,
a alejarnos de la gente
a vivir lo prohibido.
Es que pienso en tu figura
y hasta puedo recordar
un pasado en que tu andar
se movía en la espesura
de una nube de locura
majestuosa y delicada,
amorosa y, tan malvada,
que lograba dar conquista
de maneras imprevistas
a mi alma tan cerrada.
y hasta puedo recordar
un pasado en que tu andar
se movía en la espesura
de una nube de locura
majestuosa y delicada,
amorosa y, tan malvada,
que lograba dar conquista
de maneras imprevistas
a mi alma tan cerrada.
Pero ahora se ha cambiado
la pasión por un enojo,
la pasión por un enojo,
se han cegado mis ojos
porque en un nuevo altercado,
tu discurso ha logrado
transformar esa confianza,
en nada más que alabanzas
que se hacen al morir,
que aunque no van a servir,
"nunca pierdo la esperanza".
porque en un nuevo altercado,
tu discurso ha logrado
transformar esa confianza,
en nada más que alabanzas
que se hacen al morir,
que aunque no van a servir,
"nunca pierdo la esperanza".
Ni siquiera puedo hacer
una décima completa
ni siquiera una cuarteta,
(y no hablemos de leer),
sin pensarte y sin perder.
Y ¿es posible que en tu boca
nunca encuentres ni una poca
de paciencia o empatía?
es posible, amada mía,
¿ser más dura que una roca?
una décima completa
ni siquiera una cuarteta,
(y no hablemos de leer),
sin pensarte y sin perder.
Y ¿es posible que en tu boca
nunca encuentres ni una poca
de paciencia o empatía?
es posible, amada mía,
¿ser más dura que una roca?
Es que ¿piensas que tu insulto,
tus venganzas, tus heridas,
tus palabras, tus mentiras,
tus rabietas como bultos,
seguirán andando ocultos
a los huecos de mi vida?
No pensaste que, tan ida,
del todo, al final, te apartas,
nunca escribiste una carta,
y... ¿siempre fue culpa mía?
tus venganzas, tus heridas,
tus palabras, tus mentiras,
tus rabietas como bultos,
seguirán andando ocultos
a los huecos de mi vida?
No pensaste que, tan ida,
del todo, al final, te apartas,
nunca escribiste una carta,
y... ¿siempre fue culpa mía?
Y es más triste lo que viene,
porque luego de tus gritos,
de nombrarme "ese maldito",
de burlarte del presente,
de mis letras, de mi mente;
del dolor que vive en mí...
yo no me muevo de aquí,
porque creo que después,
al mirarnos otra vez,
volverás a verte en mí.
porque luego de tus gritos,
de nombrarme "ese maldito",
de burlarte del presente,
de mis letras, de mi mente;
del dolor que vive en mí...
yo no me muevo de aquí,
porque creo que después,
al mirarnos otra vez,
volverás a verte en mí.
Me retiro con el llanto
enredado entre mis lentes.
Me retiro hacia una fuente
donde amar no duela tanto,
donde un beso no de espanto,
donde veas en mis ojos
algo más que los despojos
de un celoso empedernido,
me retiro y me despido
con mi miedo y tus enojos.
enredado entre mis lentes.
Me retiro hacia una fuente
donde amar no duela tanto,
donde un beso no de espanto,
donde veas en mis ojos
algo más que los despojos
de un celoso empedernido,
me retiro y me despido
con mi miedo y tus enojos.
Me retiro con temor
de volver a enamorarte,
de alabarte y de abrazarte,
y que el gran señor Dolor
quiera pisar el amor
sin preocuparse siquiera
si de pronto aquella tierra,
aún podía florecer...
¿Nos dejaremos vencer,
o habrá, acaso, una manera?
de volver a enamorarte,
de alabarte y de abrazarte,
y que el gran señor Dolor
quiera pisar el amor
sin preocuparse siquiera
si de pronto aquella tierra,
aún podía florecer...
¿Nos dejaremos vencer,
o habrá, acaso, una manera?
25/05/22
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